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San Luis y sus vías férreas

San Luis, Santiago de Cuba, abr. 2, 26.- El ferrocarril ha sido por antonomasia el medio de transporte más importante en esta localidad, pues surgió cuando las dificultades de las comunicaciones entorpecían el traslado de productos de las plantaciones hacia las ciudades. Es decir, fue por necesidad. Más tarde, al desarrollarse la industria azucarera, se hizo imprescindible buscar una vía eficaz para estos fines, de ahí que comenzaron a realizarse las primeras gestiones con el objetivo de construir el ferrocarril Santiago-Sabanilla-Maroto, una ruta estable, segura y más económica.
Las primeras gestiones para la construcción del ferrocarril Sabanilla-Maroto ocurrieron a mediados de la década del 50 del siglo XIX; estas estuvieron motivadas por la reanimación económica de la región oriental y la insuficiencia de los propietarios de los complejos agroindustriales ubicados en el Valle Central de un transporte adecuado para trasladar las producciones hasta el puerto de Santiago de Cuba.
En 1866 quedó inaugurado el segundo tramo, que comprendía desde el ingenio San Rafael hasta el paradero de Las Enramadas, contribuyendo así al desarrollo urbano y azucarero, lo que permitió agilizar el comercio y el traslado de los empleados.Hasta nuestros días ha llegado la historia de la privilegiada posición geográfica del municipio y disfrutamos aún de la que fuera la gran novedad de la época, pues se mantiene la circulación de algunos trenes hacia diversos destinos. A 51años de su inauguración, el taller ferroviario de San Luis, simboliza el impulso industrial en la región oriental del país y del compromiso de Cuba con el fortalecimiento de su infraestructura de transporte.
El 18 de enero de 1975 quedó inscrito en la memoria local como un día de trascendencia histórica. En esa fecha, aclara la nota, bajo la conducción del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque (1927-2009), miembro del Buró Político del Comité Central del Partido y delegado en la zona, se inauguró la primera obra del futuro Complejo Ferroviario de San Luis.
La construcción, iniciada en octubre de 1974, dio lugar a una planta ensambladora de vagones ferroviarios que, de manera provisional, ocupó tres naves con un área total cercana a los 5 000 metros cuadrados. De acuerdo con la fuente, en su fase inicial, la instalación se dedicó al ensamblaje de tolvas para cemento, casillas para cereales y planchas de ferrocarril, constituyendo la base operativa de un proyecto mayor.
La publicación resalta que según lo planificado, una vez concluidas las instalaciones definitivas, estas naves se destinarían a la reparación de locomotoras y equipos especializados para la construcción y mantenimiento de las vías férreas.
Así, la inauguración de 1975 representó el primer paso concreto hacia la materialización del Complejo Ferroviario de San Luis, concebido para consolidar el desarrollo del transporte ferroviario en Cuba.
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