Zonas rurales sanluiseras favorecidas por estrategias socioeconómicas

San Luis, mar. 18, 21._ Las zonas rurales de Cuba siempre han recibido la atención de las autoridades como forma de favorecer en gran medida las condiciones del clima, el relieve, los suelos, la vegetación, la fauna; elementos que se convierten en imprescindibles cuando se trata de desarrollar integralmente la economía y la sociedad en esos parajes.

Es en las zonas montañosas, donde se producen los mayores módulos de escurrimiento, y donde se encuentran los orígenes de las principales cuencas hidrográficas del país y en particular del territorio de San Luis, con más del 50 por ciento de su superficie contemplada en el área montañosa.

A pesar de que en algunas épocas del año constituyen un peligro para la vida, los ríos crean una garantía para la producción de alimentos y el mantenimiento de la vida, tanto en las montañas como en la llanura.

Estas son apenas algunas razones para trazar estrategias que favorezcan la manutención de los ecosistemas en armónica combinación con la cotidianidad de sus pobladores, lo cual se logra aquí gracias a la labor intensa de las autoridades.

A las montañas, como orgullo de toda la geografía cubana, llegaron más incentivos que impregnaron en sus pobladores otros motivos para mantener sus familias y no apartarse de las agradables costumbres rurales, a pesar del indetenible aumento de las facilidades y desarrollo urbanístico en el llano; para la protección de ese particular entorno nació el 2 de junio de 1987 el Plan TurquinoManatí.

El Plan Turquino de este municipio, como parte de la estrategia de la defensa del país, asegura el desarrollo integral de las montañas. Toma su nombre de la mayor de las elevaciones cubanas (El Pico Turquino) con 1960 metros de altitud, situado en el corazón de la Sierra Maestra.

Revitalizar el potencial económico de las lomas y repoblarlas, incluyendo la protección de la flora, la fauna, la atención a las cuencas hidrográficas, mantener estrategias en el estudio de las plantaciones en todas las épocas del año y dignificar aún más la labor de sus pobladores siguen siendo premisas fundamentales de la Revolución.

Hoy se ha llevado la electrificación a casi todas las zonas del territorio, existen escuelas en todos los asentamientos por muy pequeños que sean, e, incluso, aunque la matrícula sea sólo de un estudiante, hay atención médica especializada y de urgencias, salas de televisión y video, telefonía celular y otras facilidades como los servicios que dan acceso libre a la práctica y el conocimiento de la computación.

En este territorio se prioriza el arreglo y construcción de viviendas, escuelas y comedores para los estudiantes; se ha mejorado, además, el abasto de agua en los núcleos poblacionales.

Para un municipio montañoso como San Luis -a 900 kilómetros de La Habana- todo esto ha significado una transformación sostenida durante los últimos años, con lo cual también se ha redimensionado la proeza de los propios habitantes.

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