El amor persiste en círculos infantiles de Cuba, a 59 abriles de su creación (+ Audio)
Este 10 de abril no será día de disfraces ni de magia en los círculos infantiles (guarderías) de Cuba, esas instituciones educativas que desde horas tempranas acogen a niños de madres trabajadoras y que hoy celebran el aniversario 59 de su creación.
Ansiaba tanto poder vestir hoy a Kaleb de médico o de oficial del orden público —los vestuarios que tengo a mano—, pero ante esta pandemia que nos obliga quedarnos en casa la iniciativa es celebrar desde el hogar y de paso, una vez más, homenajear a quienes desde varias labores arriesgan sus vidas por estos días de la Covid-19.
Seguramente muchas educadoras guardarán los deseos de vestirse de princesas o payasos para hacer reír y esperar así al retorno seguro de sus pequeños, para hacer el sueño realidad.
Y es que son estas casitas mágicas donde los niños se hacen grandes desde el amor y la ternura, porque los círculos infantiles son sitios seguros para hacer amigos, aprender, crecer, formarse y vivir.
Imagino el entusiasmo de mi pequeño al reencontrarse con Keily, Marlon, Elizabeth, Isabela, Daniel, Melissa, Jan Carlos, Mateo y otros tantos nombres de amiguitos, que no dejo repetírle en mi afán porque no los olvide, como espectadora ávida por recuperar cada detalle, disfrutando a mi hijo en su entorno habitual junto a otros niños y deños.
Especial oportunidad para reconocer a las educadoras el amor y la dedicación volcadas en su labor, especialmente por estos días donde son las únicas instituciones que mantienen sus puertas abiertas en el sector educacional cubano.
Gratitud por las horas de sosiego mientras permanezco lejos en otras faenas y lo sé protegido, feliz.
Juegos que por estos días comparte el personal educativo de los 65 círculos infantiles en Camagüey, brindando sus servicios de acogida a niños para beneficio de las madres trabajadoras, en medio de la contingencia sanitaria que atraviesa el país.
A las que tenemos la posibilidad de quedarnos en el hogar, donde a veces nos resulta imposible entretener a un niño y más si están muy ansiosos, las invito a realizar algunas de esas iniciativas que hacen en esos centros, por ejemplo, el disfraz, las canciones infantiles; a incentivar el pensamiento creativo, la curiosidad y el espíritu aventurero.
No es tan difícil comprender y vivir en su imaginación, mediante las conversaciones que padres e hijos podamos sostener, lo que sin dudas nos ayuda a entender mutuamente los mundos de uno y otro.
Mi bebé ahora está en su habitación, montado sobre carro con cuanto objeto se ha encontrado, y ahora mismo grita imitando el sonido del claxon.
Yo estoy al borde de la puerta, con la casa en pausa. Tengo mucho que hacer y el mundo sigue girando; pero yo no, yo estoy aquí, disfrutando esa maravilla que es la imaginación de mi niño.
Por unos días en los cuales trabajo desde la casa, vuelvo a mi licencia de maternidad o me convierto en Odalis, Nayara, Vilma o Lisnei, educadoras de esa maravilla que llegó hace 59 años, exactamente el 10 de abril de 1961, surgida por idea del Comandante en Jefe Fidel Castro y el empuje de la heroína Vilma Espín.
La trayectoria ha sido larga, signada por la superación constante y el amor infinito, y puedo asegurar que el resultado mejor se palpa en los miles de aquellos niños que hoy son los médicos, enfermeras, técnicos, científicos… cubanos de bien a quienes todos los días aplaudimos, en tiempos en que la Covid-19 roba titulares. (Foto: Archivo)
