Céspedes, 142 años del grito de Independencia
San Luis, oct. 10, 10.- Hoy se recuerda con orgullo aquel llamamiento que hiciera Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, a los cubanos para lograr su independencia. Justamente se cumplen 142 años.
La opresión de España sobre la Isla, una economía pobre y una realidad social de paralización para mantener con mayor seguridad su mando en el territorio, pronosticaban corrientes revueltas con respecto a la tranquilidad aparente del momento.
Varios alzamientos matizaron los días anteriores al 10, fundamentalmente el 9, incluso, uno de ellos estuvo dirigido por un hermano del Padre de la Patria, pero, es indiscutible que, aunque tuvieron importancia, la magnitud del Día de la Independencia fue tal que los levantamientos ocurridos horas antes, tuvieron menos esplendor; incluso, a sus jefes siempre se les adjudicó el mérito por estar vinculados con Carlos Manuel de Céspedes o por ser subordinados suyos.
El 9 de octubre de 1868, se dispararon los primeros proyectiles por la independencia nacional, hecho poco destacado en el país. Esas balas iniciales, sin embargo, no descuentan encanto a la obra de Céspedes porque él no fue indiferente a los sucesos, todo lo contrario, El Progenitor Adelantado también fue héroe aquel octubre de otros episodios igualmente dignos de contarse.
La estatura de aquellos seguidores de Céspedes creció después de La Demajagua como también creció la Patria, pues la decisión de Céspedes de iniciar la lucha aquel significativo día de octubre de 1868 no sólo representó el aliento de los cubanos de aquel período, sino también el decoro de un pueblo obligado a arrancar las cadenas que le inmovilizaban frente al duro yugo colonialista.
"Ciudadanos, ese sol que veis alzarse por la cumbre del Turquino viene a alumbrar el primer día de Libertad e Independencia de Cuba", así expresó a sus esclavos Carlos Manuel de Céspedes aquella mañana del 10 de octubre de 1868, cuando las campanas del ingenio La Demajagua convocaron a la batalla.
Hoy, desde su lugar de inmortal reposo en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes y sus incondicionales compañeros siguen gritando por la independencia con la misma energía que lo hicieran aquel 10 de octubre, Día de la Independencia Nacional, con el mismo ánimo que exclamamos hoy los cubanos que Cuba es y seguirá siendo nuestra.



















