Historia sobre la creación de los Comités de Defensa en San Luis

San Luis, sept. 28, 19.- El 2 de septiembre de 1960 en la Asamblea General Nacional del pueblo de Cuba fue aprobada la primera Declaración  de La Habana y confirmada con actos en todos los lugares del país. Este territorio fue uno de ellos.

En Santiago de Cuba se efectuó la actividad central en La Alameda, a la cual asistió una representación del pueblo sanluisero para apoyar los planteamientos del Comandante en Jefe. De igual forma, los habitantes pudieron patentizar su apoyo a la Declaración firmando los libros que, para el efecto, se habían abierto en los más importantes centros de la producción y los servicios.

Ese mismo mes, la Revolución acomete la tarea de crear los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). Se realizó un seminario en Santiago de Cuba dirigido por Manuel Borjas, en este se dieron las orientaciones correspondientes para la creación de las direcciones municipales de los CDR y también a nivel de cuadras. En esa ocasión participaron Luis Armando Cisneros Castillo y Luis Cabrera Soto.

La dirección municipal de los CDR adoptó el nombre de Juan Edgardo Morales Castro. Como primer paso organizativo se dividió la región urbana en 4 zonas: Norte 1 y 2, Sur 1 y 2.

De inmediato se constituyeron los CDR al nivel de cuadra, el primero fue el denominado “Camilo Cienfuegos” de la zona Sur 1. En las áreas rurales se fundaron 25, que atendían la vigilancia, la producción y las actividades de las tiendas de cada asentamiento.

Los Comités de Defensa de la Revolución en estos años desarrollaron una intensa labor. Desde el punto de vista organizativo existían 27 estructuras de ese tipo, con 718 afiliados, luego crecieron hasta llegar a 30, con 1108 miembros.

Contribuyeron en tareas como el censo de la grasa y la entrega de la libreta de racionamiento en marzo de 1962, el control y entrega de tickets de artículos de vestir deficitarios, y velar por el cumplimiento de lo estipulado en la Ley de Reforma Urbana.

En diciembre de 1962 el gobierno revolucionario tomó la medida de nacionalizar los pequeños comercios que aún existían en todo el país: peletería, tiendas de ropas y ferreterías.

En marzo de 1968 se efectuó la ofensiva revolucionaria en virtud de la cual un gran número de pequeñas empresas o comercios, que aún quedaban en propiedad privada, pasaron a manos del Estado.

Con estas medidas se eliminaban los últimos vestigios de explotación del trabajo ajeno y la principal fuente generadora del acaparamiento ilegal de grandes cantidades de mercancías y por tanto de la existencia del mercado negro.

La organización protege desde esa época la tranquilidad de los barrios, contribuye con las donaciones de sangre y la recogida de materias primas, así como con el trabajo ideológico, a través de los círculos de Estudios y conmemoraciones de efemérides con jornadas de trabajo voluntario.

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