Una lección martiana para la Cuba de hoy
San Luis, sept. 17, 19.- “En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”, conocidísimo fragmento de la carta inconclusa de José Martí a su amigo Manuel Mercado. Su testamento político, como lo han calificado, expresa de manera preclara el peligro real que constituía Estados Unidos para Cuba.
Martí también reconocía las intenciones de cubanos y españoles que anhelaban la anexión y de que la propia España prefería entenderse con los del Norte antes que reconocer la independencia de la Isla.
Y Martí no se equivocó: Estados Unidos en el 1898 intervino e impuso sus condiciones y así se mantuvieron las cosas hasta enero de 1959. Desde entonces, acciones terroristas, bloqueo económico, aislamiento político, todo tipo de recursos ha gastado para imponerse, pero Cuba sigue de pie.
Dicho todo esto, y observando la situación que hay en derredor nuestro, hay que aprovechar todas nuestras reservas. Que en cada hogar, centro de trabajo y comunidad se manifieste el sentimiento martiano del deber: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país”, afirmó a Mercado.
Las decisiones adoptadas por el gobierno han sido comunicadas al pueblo, este las enriquece en su actuar cotidiano, sabiendo que no todo se dice, y que en el hacer, y hacer bien, está la victoria.
