Santiaguero por adopción

San Luis, sept. 11, 19.- Si le preguntaran a muchas personas de esta provincia de dónde era el Comandante Almeida, sin titubear responderían, de Santiago, y no es que desconozcan de su cuna humilde en el reparto Los Pinos en la ciudad de La Habana o de su adolescencia limpiando zapatos en la urbe capitalina, todos lo conocen, pero aún así seguirían diciendo de Santiago compay.

Decir Almeida en Santiago es decir todo, desde un hotel en las alturas de Versalles hasta un canal de televisión, es decir carnavales y encontrártelo arrollando con la conga de los hoyos  en la esquina de Martí y San Pedro o compartiendo en Trocha y Carretera del Morro, es verlo empapado de sudor al medio día en un corte de caña como un machetero más, Almeida era mucho Almeida.

Aquí en Santiago era el comandante que bajaba Enramadas, mirándolo todo y compartiendo con todos, yo lo conocí aquí en San Luis allá por el año 98 y me pareció el más humilde de los hombres, recuerdo que con mucha amabilidad, respondió dos preguntas mías sobre la restauración de las obras del Centenario de la Guerra de Independencia y, luego, me ofreció una naranja pelada por él, posó junto a mí en una foto que, después, me fue enviada.

Lo vería nuevamente, pero sin tiempo para entrevistas, en esa segunda ocasión me preguntó si la foto me había llegado; alguien que estaba conmigo sorprendido me dijo: cómo puede acordarse si hace tanto tiempo y yo le dije “se trata de un ser excepcional”.

El asaltante al Moncada, el expedicionario del Granma, el Jefe del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, el Comandante de la Revolución, el Héroe de la República de Cuba.

Como dijo un colega, en su anatomía de patriota no solo dio cobija a ese recio soldado, viril y corajudo, a ese jefe exigente y preocupado por sus subordinados, sino que, al propio tiempo, hospedó en ella a una sensibilidad muy especial. En él viajó la poesía junto a la escaramuza del combate, la canción unida a la agreste montaña.

Por eso, si le preguntaran a muchas personas de esta provincia de dónde era el comandante Almeida, sin titubear responderían, de Santiago, compay.

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