11 de septiembre, día triste para el pueblo chileno y norteamericano
San Luis, sept. 11, 19.- Hoy es un día triste para América Latina. En 1973, moría en el Palacio de La Moneda, en la capital chilena, Salvador Allende. Su gobierno, que alcanzaría a durar mil días, terminó abruptamente mediante un golpe de Estado en el que participaron las tres ramas de las Fuerzas Armadas y el Cuerpo de Carabineros con el apoyo del gobierno de los Estados Unidos, tres años antes del fin de su mandato constitucional.
“Defenderé con mi vida la autoridad que el pueblo me entregó”, fueron las palabras del Presidente Salvador Allende al pueblo de Chile en su última alocución, mientras La Moneda era atacada por los militares fascistas el 11 de Septiembre de 1973, hace 46 años. El fin de su gobierno daría inicio a una dictadura encabezada por Augusto Pinochet, que duraría poco más de 17 años.

Quizás por azar, en fecha similar de 2001, el pueblo norteamericano sufrió, como el chileno, la pérdida irreparable de miles de sus hijos. Las famosas Torres Gemelas eran destruidas por un ataque terrorista, que sirvió de bandera a los gobiernos estadounidenses para autoproclamarse luchadores contra el terrorismo.
Bajo esa consigna, los soldados de ese país y de otras naciones que los secundan, matan y saquean en las naciones del Medio Oriente, y violan los más elementales derechos de cualquier ser humano.
Actualmente, el pueblo chileno lucha por un régimen social más justo y equitativo y recuerda a su eterno presidente Allende. El norteamericano trata de sobrevivir a una crisis no solo social sino estructural que abarca todo el sistema. Por eso hoy, aunque el fascismo avanza con pasos agigantados en diversos confines del planeta, bajo el amparo del gobierno imperialista de Donald Trump y cientos de miles de seres humanos son víctimas de sus genocidas agresiones, los países de América Latina, integrados, sostienen la certeza que Allende nos legara al advertir que, (…) “más temprano que tarde se abrirán las grandes Alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”. Y no solo en América Latina sino en el mundo entero.
