Casa Norma, escenario de encuentro entre Maceo y Martínez Campos

San Luis, sept. 6, 19.- Esta casa fue escenario de uno de los hechos más trascendentales que ocurrieran en esta localidad de Santiago de Cuba al finalizar la guerra de los diez años.

Aunque tiene una forma común, esta mesa posee un hechizo particular. En ella  almorzó Antonio Maceo Grajales el 9 de mayo de 1878 antes de su salida al exilio. El lugar fue  escogido por Martínez Campos pues él mantenía estrechas relaciones con Antonia Norma  y su esposo el Tte. Coronel español Roque Rodó Valdrich, dueños de la hacienda.

José Luciano Franco, biógrafo del Titán de Bronce, en su obra Antonio Maceo, apuntes para una biografía, narra lo siguiente:

«En San Luis esperaba un gentío enorme ávido de conocer al hombre extraordinario que durante 10 años había asombrado a América con sus hazañas. Para sustraerle de la multitud fue invitado por Martínez Campos a la casa de vivienda de un ingenio cercano a almorzar el día 9. En una amplia y bien servida mesa tomó asunto el general Martínez Campos, tenía a su derecha al general Maceo y a su izquierda al doctor Figueredo (…) generalizada la conversación se habló de la campaña de Guantánamo y de las heridas de Maceo (…)

Norma era un rico hacendado santiaguero de origen español que nació en Valladolid en 1816, hijo de Mariano Norma y de doña Justa de Lamas, naturales de Castilla. Perseguido por problemas políticos, emigra a la Isla de Cuba, específicamente a la ciudad de Santiago de Cuba, donde llega alrededor del año 1841.

Su primer oficio al llegar al país fue el de arriero, hasta convertirse en un personaje de la política y la economía santiaguera.

Norma compra en 1858, por valor de 47 600 pesos, el ingenio San Luis en el Partido de las Enramadas, cuartón Guaninicum Lleonart con 32 caballerías, 48 esclavos de dotación, enseres y animales, a los hermanos Don Jorge y Don Silvestre Justiz (Posiblemente se asentaron en esta zona a fines del siglo XVIII).

Dos años más tarde, Norma contrae matrimonio con la joven Manuela de las Cuevas y Vidal, hija de don Marcelino de las Cuevas y doña Nicolasa Vidal, naturales de Santiago de Cuba, de cuya unión nacen 8 hijos, Elvira, Josefa, Mariano, Manuela, Antonia, Ángel, María del Rosario y María.

El caserío formado alrededor del ingenio crecía de forma acelerada albergando a los peones y jornaleros de aquellos contornos, los que vivían de los productos que laboraban y los salarios que devengaban como empleados de la hacienda San Luis.

Así el pueblo fue adoptando el nombre del ingenio, con el paso de los años. Ingenio que para 1878 contaba con 33 caballerías, 78 esclavos de dotación y 50 esclavos alquilados y libres.

Es precisamente en la casa vivienda de este Ingenio donde ocurre el encuentro entre Maceo y Martínez Campos.

Concluida la entrevista y el almuerzo, ambos hombres descansaron en los amplios corredores de la casa vivienda. El General Maceo se decidió a partir y al estrechar la mano a Martínez Campos le dijo:

«General: le doy las gracias por sus delicadas atenciones: le reitero la recomendación de toda mi familia cuando bajen de las lomas de Guantánamo y le deseo que pueda terminar su obra, ahora que yo no estorbo, pero como no estoy comprometido, haré cuanto pueda por volver y entonces emprenderé de nuevo mi obra”.

Acompañado del coronel del Estado Mayor Don Emilio March, siguió Maceo por ferrocarril a Santiago de Cuba.

En esa ocasión José Miró Argenter (entonces mayoral del ingenio San Luis) conoce a Antonio Maceo. Este encuentro con el protestante de Baraguá caló muy hondo en el joven mayoral,  llegando a convertirse en el jefe del Estado Mayor del General Maceo durante La Guerra del 95.

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