Los significados de la Helms-Burton
San Luis, jun. 3, 19.- La semántica nos ayuda a encontrar el significado no solo de las palabras, sino de oraciones y textos, simples o complejos. La hermenéutica, por su parte, es la ciencia y también el arte que posibilita la interpretación, no solo teniendo en cuenta el origen etimológico de las palabras, sino a sus autores y el contexto en que se redactaron.
La “Ley de la libertad cubana y solidaridad democrática”, “Ley de la libertad”, o simplemente “Ley Helms-Burton”, al ser interpretada de manera superficial parece buena, dado su enunciado de libertad, solidaridad y democracia.
Pero cuando analizamos a sus autores: Jesse Helms y Dan Burton, anticubanos por naturaleza, que no es una ley cubana sino estadounidense, firmada por Bill Clinton en el 1996, y que su aplicación pretende asfixiar más la vida socieconómica de una nación de 11 millones de personas, enseguida la semántica pasa a ser negativa.
Si presume de libertad, encontramos que esa “facultad y derecho de las personas para elegir de manera responsable su propia forma de actuar dentro de una sociedad”, fue alcanzada por los cubanos el 1 de enero de 1959.
Si hablamos de la solidaridad como la “adhesión o apoyo incondicional a causas o intereses ajenos, especialmente en situaciones comprometidas o difíciles”, con sano orgullo exponemos que Cuba es estandarte de solidaridad y de altruismo en el mundo: cientos de miles de colaboradores de la salud, la educación, el deporte, la ciencia y la ciencia y la cultura prestan sus servicios en los países del llamado tercer mundo y están prestos a ayudar a todos los menesterosos.
La democracia, asumida como “el sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes” es inherente a la Patria de Martí, puesto que su constitución pondera que es “con todos y para el bien de todos”. Nuestra nueva Carta Magna desde el mismo primer capítulo sentencia no solo que Cuba es un estado socialista de derecho, sino que del pueblo es de donde nace todo el poder del Estado.
Ciertamente, somos los cubanos los únicos autorizados moral y legalmente para hablar de libertad, solidaridad y democracia en nuestra nación.
